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Meshac Gaba

El espacio del Museo

Luego de atravesar la entrada del edificio nada era visible. El largo corredor estaba vallado con una larga cortina de arpillera que cubría su paso. Un texto se adivinaba desde el reverso, pero es difícil leerlo. El visitante estaba obligado a entrar a la gran sala de exposición. Tres obras se distribuían acompasadamente.

Trabajo n.1. Arquitectura

La “arquitectura del museo” es una proposición abierta que debe ser completada por los visitantes. Su mecánica esta basada en el principio de juego1: bloques de madera están desparramados sobre una alfombra azul, y los visitantes de la exposición están invitados a construir sus propuestas arquitectónicas para el Museo de Arte Contemporáneo de África. A lo largo de la exposición, y de las exposiciones en los que este trabajo fue expuesto2, una larga serie de construcciones imaginarias han sido propuestas por los visitantes. Las numerosas propuestas revelan la manera como los visitantes imaginan esa arquitectura, y las series de relaciones que consciente o inconscientemente elaboran para un espacio que contendrían obras contemporáneas africanas desconocidas para el espectador. No hay nada que indique cuales ni como estas propuestas arquitectónicas serán habitadas.

Con el “Lego Museum”, como finalmente termino llamándose, Gaba organiza una larga serie de representaciones en las que “Museo”, “arte” y “contemporáneo” revelan nuestras propias ideas sobre el espacio del museo si este es dedicado al arte africano. África determina y gobierna el discurso. Y el silencio de su propuesta, y los modelos elaborados por los visitantes hacen surgir numerosas y variadas Áfricas.

Que Gaba haya colocado la arquitectura en el comienzo mismo de su proyecto es significativo. La arquitectura del museo no sólo se ha transformado en el contenedor por excelencia de las obras de arte, sino también ha sido el espacio en el que diferentes negociaciones han tenido lugar con respecto al arte africano. Los museos de etnología fueron los herederos de los gabinetes de rarezas, en los que se colecciones primeramente los más variados tipos de objetos africanos, como los de otros continentes. Luego, con el advenimiento y triunfo de los movimientos de vanguardia, los museos de arte moderno comenzaron a introducir y mostrar objetos artísticos africanos que habían formado la base del lenguaje con las cual los artistas de principio del siglo 20 armaron sus obras.

Las tipologías arquitectónicas de uno y otro museo son al mismo tiempo las tipologías de clasificación y continuo pasaje de los objetos de uno a otro espacio. La escenificación de estas negociaciones se hacen patentes por la manera como estos espacios, y los objetos que los contienen, han sido puestos a ver en los museos europeos. La negociación que ha tenido lugar de objetos  y producciones entre museos de etnología y museos de arte  moderno y contemporáneo, aparecen claras a la luz del proyecto de Gaba.

ero aquí no hay una mirada retrospectiva. Es significativo que Gaba haya tomado la arquitectura como uno de los primeros temas a desarrollar. Las discusiones sobre la arquitectura de museos se ha lanzado en los 80, y ha recorrido los 90, al abrigo de los numerosos museos construidos en Europa y las numerosas remodelaciones y ampliaciones que aun hoy siguen realizándose. Pero frente a la maciza presencia de los nuevos museos, y la actualización de otros, la estrategia de Gaba se resuelve en un juego en el que imaginario, cuerpo y un continuo cambio la gobiernan. Nada es estable, y la continua sucesión de “modelos” propuestos por visitantes anónimos diluye la materialidad para que solo la idea permanezca.  La “arquitectura” será así el espejo del deseo, la pantalla del imaginario, la hoja en blanco lista recibir el diseño y el garabato.

Hay un contraste importante de tener en cuenta cuando miramos los instalaciones que Gaba fue realizando después de que la “arquitectura” había aparecido y desaparecido de su proyecto. Ninguno de sus proyectos posteriores pone en relieve lo que en términos generales imaginamos como el centro de un museo, sino sus productos secundarios. El restaurante, el negocio del museo, la sala de juego, etc., son el producto lateral que ha ido transformándose para muchos en el producto esencial. Este es un espejo más que Gaba coloca para reflejar una contemporaneidad en la que África como entidad entra y sale, se esconde o hay que buscarla, en un juego constante.

En la arquitectura y lo que le siguió, hay una consciencia de que el museo ha cambiado hasta el punto de transformarse en irreconocible. Más allá de la crítica institucional, incluyendo y sobrepasando las propuestas de Broadthaers e incluso las de Buren, Gaba de centra el análisis sin dejar de poner el dedo en la llaga.

El Museo de Arte Contemporáneo Africano, “Arquitectura del Museo”, 1998. Junto a la ventana esta “Money Tree” (Árbol de dinero) que formaba parte de la primera instalación en la Gate Foundation. En el árbol colgaban billetes con las imágenes de los artistas que fueron influenciados por el arte africano. El mueble del fondo es un escritorio en donde algunos de los billetes que provienen del árbol están dispuestos con “piedras de oro”, formas de cerámica pintadas al dorado, que las apisonan. La escalera con bandas de colores que unen las dos barras tienen los nombres de los curadores y las instituciones en se expusieron las diferentes secciones que Gaba fue desarrollando hasta en año 2002. Estas fotos corresponden a la instalación realizada por la Tate Modern luego de la adquisición del proyecto entero en el 2013.

Empleados de la Tate Modern construyendo su museo. Cortesia The Guardia, fotografo Piero Cruciatti/Barcroft Media.
Meshac Gaba, Arquitectura del museo, 1997, dimensiones variables. alfombra y bloques de madera para armar. Al fondo, Escritorio de madera y billetes falsos. Instalación en la Tate Modern, 2013.

Trabajo n.2 and 3. Cuestiones de dinero

Cuando Gaba nos ofrece pensar una propuesta de arquitectura para el museo, otras dos piezas completaban la instalación. La primera consistía en una mesa-escritorio con sus cajones abiertos. En ellos Gaba dispuso desordenadamente billetes de circulación corriente de países europeos apisonados por bloques informes de oro. Estos billetes, a los que solo irónicamente podemos llamar object trouves , revelaban la manera como algunos artistas que desarrollaron su trabajo en el período que llamamos moderno, han sido incorporados como figuras nacionales. En efecto, francos belgas de circulación corriente llevan triunfantes el retrato de Magritte y James Ensor, el franco suizo el de Le Corbusier y Sophie Taeuber-Arp como el franco francés lleva al que más de una vez a sido llamado el padre del movimiento moderno, Cézanne. El valor simbólico de uno y otro se entrelazan en una teoría de los valores en el que cultura artística, la creación de símbolos nacionales y la negociación de la cultura se hacen, literalmente, moneda corriente.

En otro espacio, un árbol establecía un contraste significativo. De sus ramas colgaban billetes de países africanos que había sido intervenidos. De un lado Gaba los había provisto de una obra y del otro con la cabeza del artista que la había producido. Los artistas elegidos, son los que ganaron su reputación usando, copiando e inspirándose en los trabajos del arte africano. Aquí podemos encontrar, por supuesto a Picasso, que parece un presidente de Ghana, Brancussi (Constantin Brâncuși) como un venerable general con su barba blanca conduciendo batallas primitivas, etc.

Tapa del catálogo de la Tate Modern publicado por Thames & Hudson

Sin renunciar a la manera elocuente como había reflexionado e introducido billetes de uso corriente en sus obras anteriores, la manera como Gaba significativamente los usa esta vez para poner entre paréntesis su propuesta arquitectónica del Museo de Arte Contemporáneo de África establece pautas de lectura en la que Museo, arte, África y contemporáneo deben leerse en la economía cultural en la que la institución Museo elabora su discurso.

En esta primera instalación, Gaba hizo un uso explicito y exacerbado de la estética del “white cube” tal como ha sido puesta en juego en las dos últimas décadas. Elementos mínimos, narrativas entrecortadas y mezcla de referencias cruzadas para ser descubiertas eran puestas al descubierto en contraste con el tema de la muestra. Los campeones etnológicos de “artistas africanos” eran descorazonados, tanto como el público de amantes de lo contemporáneo, que miraban desconfiados frente a la falta de lo messy, lo desordenado y sucio con que muchas veces se asocia la producción africana. Gaba confrontaba a ambos públicos con sus amores y sus temores. “África”, como campo de trabajo, devolvía la mirada como en un espejo a voluntaristas y multiculturalistas. Al final, logró representarnos a nosotros mismos.


 1 – Gaba hizo uso de principio de juego en diversos trabajos, como en “The Game of Democracy”, 1997.

 2 – Luego de su presentacion en la Gate Foundation, que tuvo lugar del 29 de mayo al 24 de julio de 1998, este trabajo fue expuesto en De Appel, Amsterdam, …………. En 1999 fue invitado a participar en la exposición Mirror’s Edge curada por Okwui Enwezor que abrio en el Bilduseet de Umea, Suecia; para itinerar luego por el Vancouver Art Gallery, Canada; Castello de Rivoli, Italia; y Tramway, Glasgow. El proyecto se realizó hasta el 2002.


Publicado en inglés en “Museo of Contemporary Art, The Library of the Museum, Vol. I, Meshac Gaba, Artimo, Amsterdam 2001. El libro recibió el premio al mejor Libro del año otorgado por AICA -Association International d’Critique d’Art- Sección Países Bajos.